Dragones ocres

Los dragones ocres están dentro de los considerados como benévolos, pero no te fíes, no dejan de ser dragones.

La visión que hay sobre los dragones en oriente y occidente no es la misma. Mientras que para oriente los dragones son vistos como seres bondadosos que protegen y dan suerte, en occidente son relacionados con destrucción y terror.

Viven en zonas secas y áridas, sin casi agua. Les gusta el calor, de hecho son inmunes al fuego. Por su hábitat, son enemigos directos de los dragones azules, que también habitan en zonas desérticas. Es normal ver a estos seres mitológicos luchar por un territorio que ambos desean.

Los dragones ocres son sociables

Son dragones de tamaño medio, pero muy fuertes. Suelen ser pacíficos y no entran en peleas salvo que los ataquen directamente. Prefieren pasar su tiempo resguardados en sus guaridas, vigilando sus tesoros. Son seres bastante sociales. No les molesta la compañía de otros dragones, y cuando están solos pueden usar conjuros para invocar a pequeños gnomos para que les hagan compañía en su retiro.

Dragones ocre
Ilustración de un dragón ocre

Vuelan muy muy poco. Huyen de cualquier desplazamiento innecesario. Quizás por eso parte de sus alas acaba cubierta de escamas como las de su cuerpo. De hecho el color ocre que tienen les permite hacer su actividad favorita sin ser vistos por los ojos de nadie: baños de arena.

Conocen la Magia de forma leve y son capaces de conjurar al aire y provocar tormentas y huracanes, o conjurar la tierra y provocar terremotos. Su ataque consiste en lanzar un bufido de aire caliente. No es fuego en sí mismo, pero puede llegar a quemar a su enemigo, prefiriéndole heridas y llagas.

Los dragones ocres suelen rodearse de otro ser mitológico que también vive en los desiertos: las esfinges. Es una característica de los algunos dragones. Suelen tener a su lado a algún ser mitológico que les ayuda, y a cambio ellos reciben protección de estos seres tan temidos.

Le gustan los tesoros, como buen dragón que es, pero no es un ser avaricioso que se mueve por impulsos. Se conforma con tener su guarida llena de oro y rubíes suficientes para tener un buen colchón donde dormir.

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