Mitología asturiana el cuélebre

El cuélebre es parte importante de la mitología asturiana. Este curioso dragón tiene forma de serpiente y alas similares a las de los murciélagos. Su cuerpo está cubierto de escamas duras formando un escudo impenetrable que lo hace invunerable a los ataques. Su punto débil es su cuello, y solo se puede matar en batalla, si se le ataca ahí. Sus ojos son hipnotizantes, profundos, su mirada es capaz de helar la sangre.

Mitología asturiana y mitología celta

La mitología asturiana tiene su base en la mitología celta, la cual tiene a las serpientes como parte importante. Para los celtas las serpientes era símbolo de la fertilidad de la tierra. Capaces de quitarse la piel y volver a renacer transformadas en un ser más poderoso. En la mitología asturiana el cuélebre es un ser malvado que tiene atormentados a los vecinos que habitan cerca de sus guaridas.

Al cuélebre le gusta comer carne humana, ya sea viva o muerta. No dudan en atacar a cualquier incauto que se acerque a su territorio, o incluso salen en busca de ellos cuando su hambre es grande. Para evitar estas matanzas, los pueblos cercanos solían llevarle comida al cuélebre.

La Mar Cuajada

Cuentan las leyendas que custodian tesoros en sus guaridas, y que cuando envejecen deben abandonar la tierra para ir al fondo del mar de donde ya no vuelven a salir. Se dice que allí custodian los tesoros ocultos de los fondos de los mares, en la Mar Cuajada. Diversas leyendas asturianas cuentan que los fondos de los mares están llenos de rubíes custodiados por estos seres mitológicos.

De hecho, existe una creencia asturiana que consiste en ‘pescar estos rubíes’. Con un trozo de carne como señuelo, dejan caer el anzuelo a lo más profundo del mar y según cuentan, si los cuélebres lo permiten, al volverlo a sacar saldrá lleno de rubíes que se han quedado pegados al anzuelo de la carne.

Ubicación

Se dice que puedes encontrar cuélebres en la zona Asturia, Cantabria y el Bierzo Leonés. En estos lugares son famosas las cuevas o guaridas que, según cuentan las leyendas, están habitadas por estos seres mitológicos que defienden los tesoros que en ellas hay ocultos.

Cuélebre en un camino de Llanes

Se dice que en Llanes, en la orilla del mar, existe una cueva custodiada por un cuélebre. También se hablan de estas cuevas en Ribadedeva, Saliencia, Quirós o Teverga.

Muchos son los habitantes de estas zonas que avivan las leyendas de estos seres mitológicos, asegurando haberlos visto. Como dato curioso, en 1965 se hizo una redada por la zona Felechosa, ya que varios vecinos denunciaron haber visto una serpiente parecida al cuélebre. Al final se descubrió que se trataba de una especie de campaña de marketing, que pretendía promover la leyenda de este ser mitológico para promover el turismo a aquella zona.

Leyendas de la mitología asturiana

Sus leyendas son muchas y variadas. Se podría decir que cada pueblo de la zona asturiana tiene la suya. La noche de San Juan es la noche ideal para acabar con su vida, ya que en ese momento su magia casi desaparece y son vulnerables. Por el contrario, la noche de San Bartolomé acrecenta sus poderes, y por eso es la elegida por estos seres para abandonar su guarida en busca de humanos a los que devorar. Según cuentan esta noche son capaces de controlar las tormentas y provocar inundaciones.

Las más conocidas hablan de aldeanos que hartos de tener que alimentar a este ser cruel, lo engañaban metiendo rocas ardientes o alfileres entre la comida que le daban. Muchos de ellos murieron, pero otros se salvaron y volvieron a sus madrigueras sin que se volviera a saber nada más de ellos.

El cura de Abamia

La leyenda del cura de Abamia de Asturias es una de las más conocidas. El cura decidió salir a matar al cuélebre que devoraba los cadáveres del cementerio con un escopeta. Consiguió acertarle, pero no lo mató. La bestia malherida persiguió al cura que huyó despavorido. Al cruzar un rio el dragón murió pero el cura no lo sabía. Se resguardó en un campanario que había cerca donde, según cuentan, falleció de miedo.

San Vicente de la Barquera y el Apóstol Santiago

Es una de las leyendas más conocidas de Cantabria. En una cueva del acantilado de Santillán de Boria vivía un cuélebre que exigía una doncella virgen al año a cambio de no destruir los pueblos y las cosechas.

Un años le tocó el turno a una doncella cristiana, que rezó dias y noches buscando su salvación. Cuando el dragón iba a devorarla apareció el apóstol Santiago en su caballo blanco. El réptil al verlo perdió todo su poder mágico y sus escamas cayeron una a una al suelo. Santiago aprovechó esto para lanzarse contra el dragón y herirlo de muerte. De este modo la joven doncella se salvó de morir.

La leyenda cuenta que las herraduras del caballo blanco del apóstol Santiago quedaron grabadas en el suelo. De hecho, se pueden ver la marca de una herradura justo en la entrada de esta legendaria cueva.